
Lo peor no es que se repitan los titulares asombrosos en torno a tramas corruptas, corrupetlas circulares y círculos viciosos. Lo peor es la normalidad que trae una conducta repetida muchas veces.
Lo peor es sin duda, que los tabloides inoculen el virus de la costumbre en la sociedad. Y la indignación dé paso a la indiferencia ante estas infracciones, los cohechos y delitos...estos lodos. Y de aquellos polvos, ya se sabe.
Se dice que una gran mentira deja de serlo cuando se repite mil veces. No se dice, lo dijo Goebbels, no en vano era ministro de la Propaganda nazi que algo de eslóganes y márketing político debía saber. Y si bien el autor no es digno de admiración sí es en cambio su frase, merecedora de estudio.
El Partido Popular es a la derecha española lo que el peronismo a la política argentina. Un Partido aglutinador de todas las realidades y matices del conservadurismo en nuestra política nacional. Es el campo de juego de las derechas, las de centro, las moderadas y las radicales, las extremas.
Pues bien, no hace falta ser muy inteligente para darse cuenta que el Partido que preside Fraga Iribarne se encuentra de lodo hasta la gaviota. Y ya no es sólamente en cuestiones puramente legales e ilegales que las hay, sino de liderazgo, criterios y tendencias ideológicas. El Partido Popular hace tiempo que perdió el norte. Y los puntos cardinales de un Estado precisan de una correcta, aceptable, moderada y constructiva oposición.
Entre unas tramas ilegales de financiación que involucran a las altas esferas, entre el fuego cruzado de acusaciones y persecuciones que se dedican los líderes de Madrid -más propio de la guerra fría que de estos tiempos-, entre antiguos líderes que rehusan caer en el olvido...entre todo esto, el cocktail es explosivo.
Y sin embargo después de las últimas elecciones -termómetro por antonomasia- ni rastro de displicencia en sus acólitos. Ni una señal de castigo a la estructura. Donde sólo debería haber espacio para la reflexión por la deshonra inflingida, donde no debería quedar más que depuración de la infección para evitar la gangrena, solamente veo gestos de orgullo visceral y el culto de la personalidad. Solo veo dedos que apuntan como flechas en dirección opuesta. Solo veo drenar agua sin mirar por donde entra ni quien arruinó el bote.
¿De donde viene toda esta desidia social?. ¿Quien extirpó la glándula de la autocrítica.? ¿Por qué motivo se acusa al contrario de inquisidor cuando el delincuente está en su mismo tejado? ¿Acaso sus votantes no entienden que por encima de los colores y la pertenencia y lealtad a un partido está la salud de un Estado y sus instituciones? ¿Acaso no nos damos cuentas que apoyando el error caemos todos en él?
Sin duda las Elecciones al Parlamento Europeo no pasarán a la historia por la calidad de sus debates. Ni por las propuestas en clave continental. Incluso los parámetros a tener en cuenta para analizarlas son tan variados como minutos tiene una hora. Pero lo que sí está claro es que los escándalos no hicieron mella en los resultados del Partido Popular.
Desde aquí pido la coherencia que se puede pedir en un blog. Coherencia para con lo que uno deposita en una urna. Y la coherencia de no dejarse llevar por discursos zafios y populistas del bueno y el malo siendo el bueno yo, y siempre yo. Porque la política tiene un extraño sentido de Karma y los votos a un cuatrero nos golpearán en la cara tarde o temprano.
Parece que esta vez la mentira se convirtió en verdad. No dejemos que vuelva a ocurrir. El ladrón al hoyo y el honrado al escaño.
Coherencia señores.
Lo peor es sin duda, que los tabloides inoculen el virus de la costumbre en la sociedad. Y la indignación dé paso a la indiferencia ante estas infracciones, los cohechos y delitos...estos lodos. Y de aquellos polvos, ya se sabe.
Se dice que una gran mentira deja de serlo cuando se repite mil veces. No se dice, lo dijo Goebbels, no en vano era ministro de la Propaganda nazi que algo de eslóganes y márketing político debía saber. Y si bien el autor no es digno de admiración sí es en cambio su frase, merecedora de estudio.
El Partido Popular es a la derecha española lo que el peronismo a la política argentina. Un Partido aglutinador de todas las realidades y matices del conservadurismo en nuestra política nacional. Es el campo de juego de las derechas, las de centro, las moderadas y las radicales, las extremas.
Pues bien, no hace falta ser muy inteligente para darse cuenta que el Partido que preside Fraga Iribarne se encuentra de lodo hasta la gaviota. Y ya no es sólamente en cuestiones puramente legales e ilegales que las hay, sino de liderazgo, criterios y tendencias ideológicas. El Partido Popular hace tiempo que perdió el norte. Y los puntos cardinales de un Estado precisan de una correcta, aceptable, moderada y constructiva oposición.
Entre unas tramas ilegales de financiación que involucran a las altas esferas, entre el fuego cruzado de acusaciones y persecuciones que se dedican los líderes de Madrid -más propio de la guerra fría que de estos tiempos-, entre antiguos líderes que rehusan caer en el olvido...entre todo esto, el cocktail es explosivo.
Y sin embargo después de las últimas elecciones -termómetro por antonomasia- ni rastro de displicencia en sus acólitos. Ni una señal de castigo a la estructura. Donde sólo debería haber espacio para la reflexión por la deshonra inflingida, donde no debería quedar más que depuración de la infección para evitar la gangrena, solamente veo gestos de orgullo visceral y el culto de la personalidad. Solo veo dedos que apuntan como flechas en dirección opuesta. Solo veo drenar agua sin mirar por donde entra ni quien arruinó el bote.
¿De donde viene toda esta desidia social?. ¿Quien extirpó la glándula de la autocrítica.? ¿Por qué motivo se acusa al contrario de inquisidor cuando el delincuente está en su mismo tejado? ¿Acaso sus votantes no entienden que por encima de los colores y la pertenencia y lealtad a un partido está la salud de un Estado y sus instituciones? ¿Acaso no nos damos cuentas que apoyando el error caemos todos en él?
Sin duda las Elecciones al Parlamento Europeo no pasarán a la historia por la calidad de sus debates. Ni por las propuestas en clave continental. Incluso los parámetros a tener en cuenta para analizarlas son tan variados como minutos tiene una hora. Pero lo que sí está claro es que los escándalos no hicieron mella en los resultados del Partido Popular.
Desde aquí pido la coherencia que se puede pedir en un blog. Coherencia para con lo que uno deposita en una urna. Y la coherencia de no dejarse llevar por discursos zafios y populistas del bueno y el malo siendo el bueno yo, y siempre yo. Porque la política tiene un extraño sentido de Karma y los votos a un cuatrero nos golpearán en la cara tarde o temprano.
Parece que esta vez la mentira se convirtió en verdad. No dejemos que vuelva a ocurrir. El ladrón al hoyo y el honrado al escaño.
Coherencia señores.
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